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lunes, 1 de febrero de 2010

Etapa 3: Comienzo de Etapa

En este nuevo viaje me embarcaría con Alberto, compañero de curro, la semana del Puente de Octubre, arrancando el día 9. Se metería en esta aventura por tener exceso de días de vacaciones por delante y no saber cómo gastarlas. Al comentarle que el viaje lo haría en solitario, se apuntaría al plan:


Paso a comentar que Alberto no es de Madrid y pese a que lleva mucho tiempo viviendo en mi tierra, todavía no controla mucho las estaciones de autobuses, cosa que se le olvidó decirme. Por ello, recuerdo que el autobús salía a las 16:30 del Intercambiador de la Av. de América y quedé con él a las 16:10 en los tornos del metro. Como no venía, pensé que habría subido a los andenes de los buses de largo recorrido por habernos cruzado, mandándole por si acaso un mensaje diciéndole que le esperaba en el andén del nuestro, cambiando así el punto de encuentro. A partir de aquí una sucesión de mensajes y llamadas tuvieron lugar; Alberto llegaba tarde. Se había equivocado al coger el metro tomándolo en dirección contraria desde su casa, por lo que vendría con la hora pegada al culo. Una vez llegó a los tornos del metro en el Intercambiador, no sabía donde estaban los autobuses de largo recorrido. Pensando yo que sí sabía como era el intercambiador, no acerté en explicarle donde estaba para que viniese (creo que le dije: sube dos tramos de escalera y al fondo). Tuve que hablar con el conductor de Alsa para pedirle que no se fuera sin nosotros, que mi mochila ya estaba dentro, pero que me faltaba una persona que estaba en el intercambiador, pero no sabía como subir. El conductor me dijo que él se iba a las 16:30 y eran las 16:27 en ése momento, por lo que con el nudo en el cuello, salí corriendo hacia los tornos del metro. En las puertas de acceso a los andenes de autobuses de largo recorrido me frenaría de bruces contra una señora española a la que pegué un susto al grito de "¡¡¡Hijo de puta!!! ¡¡¡Corre!!!" dado que Alberto estaba justo detrás de ella, viniendo andando como si prisas no hubieran. La situación es dificil de contar pero a la señora la pedí disculpas mientras ella decía "¿No podías haber dicho hijo de puto para que yo pensase que no iba contra mi?"; Alberto se descojonaba vivo, y yo nervioso porque se nos iba el bus. ¡¡El cabrón de Alberto no corría ni pa tras!! jajajajaja. Pudimos coger bien el bus, e iniciar viaje.

En el Camino hacia Burgos, Alberto me iría contando la ley de Murphy: "Día que vienes tranquilo porque vienes con tiempo de sobra, día que coges el metro al revés y ya vas con la hora pegada al trasero", jajajaja.

Y justo al poner la peli el conductor, empezarían los problemas:
Alberto no tenía cascos. Se había llevado el música en el movil, y los cascos del movil no entran en los agujeritos del bus, por lo que compartiríamos cascos, el derecho él, y el izquierdo yo.
La peli no se oía nada. No salía sonido del casco de Alberto, jajaja. Del mío saldría muy poquito. Estábamos en los asientos 1 y 2 justo detrás del busero, y nuestros conectores no funcionarían. Subimos el volumen al máximo, y nada. A parte, la peli se quedaría pillada al principio, por lo que el conductor tuvo que poner otra.
El invento de poner la otra peli solo sirvió de una cosa: Buscar un canal donde escuchásemos la peli, y encontramos uno donde se escuchaba algo, pero claro, afortunado aquel que pueda escuchar la peli y la radio del bus a la vez, dado que dentro del mismo canal se escuchaban las dos juntas.

Finalmente optamos por no escuchar ni ver la película. Cada uno con sus cascos y con su música, y asunto arreglado.

Desde aquí insto a los viajeros de ALSA a poner reclamaciones en las Juntas Arbitrales de Transporte del lugar de origen o destino del viaje, o de emisión del billete por un servicio defectuoso el de poder ver/escuchar una película dentro de los autobuses si un caso similar les llegase a pasar, o cualquier otra cosa anormal en un autobús de Alsa. Pero también les digo que no se dejen tratar como subnormales: una hoja de sugerencias NO ES una hoja de reclamaciones. Siempre te darán la de sugerencias porque son unos listos. Llama delante de ellos al 092 y pregunta que qué tienes que hacer para denunciar que una empresa no tenga en la Comunidad de Madrid libro de quejas y reclamaciones. Si terminas ejerciendo TUS DERECHOS en la policía, a la empresa se le ha caido el pelo. Y por cada reclamación en hojas de la Comunidad de Madrid que una empresa tenga, creo que perciben una pequeña sanción económica. ¿Ves la diferencia entre una hoja de sugerencias (papel con el que se limpian el culo) y una hoja de reclamaciones? jajaja, estoy familiarizado con esto; No paro de poner reclamaciones en Carrefour.



Bueno, volviendo al viaje, llegamos a Burgos 3:30h más tarde, y nos fuimos dirección la Catedral, dado que el Albergue Municipal no andaría lejos. Y Efectivamente estaría detrás de la Catedral. Sería un espacio reformado de 5 plantas, con ascensor, muchas literas y baños muy limpios; 5 euros la estancia. Dejo unas fotos nuestras y de la catedral para disfrute:


Tras dejar nuestras cosas en el Albergue, nos iríamos a sacar pasta para el Camino y al Mercadona a comprar vaselina para los pies (para Alberto) y tapones para los oídos. En el camino llamaría a Carmen, la cual me diría que ella, Ruth y Néstor se marchaban unos días a hacer el Camino desde donde Ruth y Néstor lo dejaron la última vez, que iban en coche y que estaban a punto de pasar por Burgos. No harían parada por lo tarde que era, y todavía les quedaba llegar hasta Logroño, buscar alojamiento y cenar.

¿Qué tiene el Camino, que todos volvemos?

martes, 19 de enero de 2010

Etapa 1: de Los Arcos a Viana

Abro un ojo como quien no quiere la cosa, y no hay movimiento. Sigo durmiendo. Lo vuelvo a abrir y ya faltaban dos peregrinos que habían dormido conmigo en mi habitación de dos literas con ligero olor a humanidad. Ya me levanto. Lo primero, al baño!! Al haber sólo dos baños (uno de chicos y uno de chicas) donde sólo cabía una persona, lo primero que pienso es "¡¡vamos a mear antes de que se forme cola!!" jaja.

Una vez evacuada la vejiga, lo siguiente era comprobar que las botas estaban secas. Habíamos metido prácticamente todos los peregrinos hojas de periódico e higiénico con forma de bola dentro, para que estas absorbieran la humedad el día anterior. ¡¡¡Funcionó!!! Cuando terminé de vestirme y salí de la habitación, ahí estaba la cola del baño, jajaja, ni más ni menos que 7 personas esperando, jaja. Y con las chicas, más de lo mismo, pero más de 10 personas esperando.

Lo primero, desayunar fuerte. Luego, llenarme de ánimo y mirar al cielo. ¡¡Menudo día nos espera!! Nublado con pinta de lluvia. "¡¡Logroño!! ¡¡¡Allá vamos!!!" pienso. Terminaré de cruzar Los Arcos pisando el cesped lo máximo posible e intentando evitar el asfalto, por llevar las botas puestas. El camino lo seguiré haciendo por uno de gravilla entre terrenos de cultivo, a la espera de la desgraciada lluvia a la que poco a poco me voy aproximando. Para hacer que el mayor número de pueblos se beneficien de los peregrinos, el Camino a Santiago será modificado para atravesar estos núcleos, por lo que discurriremos tanto por Camino de gravilla, como por el margen izquierdo de una carretera comarcal.

Atravesaré Sansol y Torres del Río pensando en evitar al máximo la lluvia. Torres tendrá un trayecto empinado, y un aspecto de abandonado. A este término sí que le vendría bien las ayudas del Camino de Santiago para la restauración y habitabilidad del mismo. Gallos y gallinas en libertad, y el cementerio del pueblo se despiden de mi según voy saliendo del pueblo, y nuevos terrenos de cultivo me animan a seguir para adelante.

Empieza a llover... Se podría decir que seguimos el cauce de la carretera NA-1110, cruzándola de vez en cuando, entrando en terrenos más áridos, subiendo y bajando pequeñas colinas. Molesto por las malditas ampollas, continúo caminando viendo como otros peregrinos optan por seguir el curso de la carretera pese a que el Camino no discurre por ahí. Si los días anteriores yo era el que adelantaba a las personas, este día les tocaba a los jubilados extranjeros adelantarme. "Good Camino!!"

Creo recordar que es aproximádamente por aquí donde se me explota una ampolla, por lo que duele una barbaridad. Era una nueva que me había salido justo debajo de la que ya tenía atravesada por un hilo. La gente que las ha padecido sabe que cuando tienes una que te duele, tiendes a apoyar de diferente forma el pie, buscando el menor dolor posible al apoyar el pie. Aún me quedaba un largo trayecto hasta Logroño, y dado que no había ningún pueblo donde poder curarme la ampolla, continuo andando, bajo la lluvia, deseando encontrar cobijo y hacer un descanso en el Camino.

De repente, ¡¡un apretón!! Yo que soy persona bastante estreñida puedo tirarme tres-cuatro días sin necesitar defecar. Y tenía que ser ése el momento en el que bajo un calabobos tenía que llamar la naturaleza a mi puerta. No me lo pensé dos veces; busqué una zona donde ningún peregrino pudiera verme (algo imposible en el tramo donde andaba) y tuvo que ser detrás de un seto donde soltase semejante magnitud. Luego me di cuenta por la cantidad de papel higiénico en el suelo, de que estaba en el 'baño de los peregrinos', jajaja. Desde el Camino, se podía ver perfectamente a la gente en el 'baño'; el seto tapaba sólo medio cuerpo, jajaja.

Continuando Camino y separandome un poco de la NA-1110, me topo con un barranco que tendría que descender, tardando en bajarlo una eternidad. Descenso, con lluvia, cogeando, con ampollas en ambos pies... cualquier imprevisto a añadir hubiera sido un mal trago para terminar este viaje, por lo que me tomo mi tiempo, y muy despacito voy sorteando los desniveles.

Si hasta aquí hemos bajado, ahora toca ascender un poco para volver a descender en el Camino. Con un calabobos constante continuaremos al lado de la carretera comarcal NA-1110, yendo entre setos, pisando charcos, buscando la mejor forma de apoyar el pie... voy divisando Viana. "¡¡Ánimo Antonio!! ¡¡En Viana terminas hoy!! ¡¡Ánimo, ya no queda ná!!" me voy diciendo, jaja.

Viana me recibe con futuras urbanizaciones en construcción, tal y como lo hizo en su día Azuqueca de Henares a los madrileños que querían vivir en el primer pueblo a las afueras de la Capital, dado que Viana es el último pueblo de Navarra, a nada o menos de Logroño. Y poco a poco me voy adentrando en el casco histórico del pueblo, lleno de sucursales bancarias, bares y restaurantes, todos repletos de personas tanto del pueblo como de Logroño y peregrinos.

Justo en la plaza de la Iglesia nos encontraremos el Centro Turístico de Atención al Peregrino de Viana, abierto dado que eran las 13:30h y cerraban en media hora. Entré y solicité saber cómo llegar a Logroño en autobús. Mis pies me impedían continuar a pie. La mujer que atendía el establecimiento me dijo que el próximo autobús interurbano que iba a Logroño pasaba a las 16:30, lo que me daría 3h para pasar en Viana y descansar en la parada. Y así vino a ser. Dejo unas fotografías de la Plaza de Viana para disfrute:

Tras 20 minutos haciendo fotos, comí y de ahí a esperar al autobús, momento en el cual pude ver cómo la lluvia caía sobre Logroño.

La espera se me hizo eterna (luego nos quejamos los madrileños de nuestro transporte público. Nada mejor que conocer qué es lo que hay en otras partes para darnos cuenta de que efectivamente, tenemos el mejor transporte público del mundo). Cuando por fin llegó el autobús, me di cuenta de que estaba en el lado equivocado de la calle, y tuvo que ser un lugareño el que me avisase de ello, dado que en donde estaba había una señalización de parada de autobús, pero sólo la señalización, ni recorrido ni nada. Y en frente no había nada; la parada era un paso de peatones.

No puedo decir cuánto costaba el trayecto porque no le funcionaba la máquina registradora al autobús, por lo que el trayecto me salió gratis. 15 minutos más tarde estaría en la estación de autobuses de Logroño, donde tuve que preguntar por el Albergue para ir a dormir. Lo cierto es que tenía y pude haberme quedado en el de Viana, para continuar al día siguiente los pocos quilómetros que me quedasen hasta Logroño, pero tenía tan mal el pie, que lo único que quería al día siguiente era volver a Madrid, sin caminar, y tal vez ver ése pueblo que Matías me había comentado.

En la Estación de Autobuses me indicaron cómo llegar al Albergue, y cuando llegué había haciendo cola 3 personas que formaban parte de una familia de 8 integrantes, los cuales se tuvieron que dividir por no haber más camas. Estos serían los famosos turiperegrinos de los que ya hablaremos en el futuro. Cuando me llegó mi turno le expuse al hospitalero mi caso, pero no aceptaban a más gente, ni en el suelo que es lo que yo le estaba solicitando, ni en ninguna parte del Albergue. Sin mediar más palabra, el hospitalero me comentó que todo el alojamiento privado estaba ocupado (habían llamado ya otros peregrinos confirmando ésta acción) por lo que nos advirtió a mi y a la gente que no paraba de llegar de Viana que no nos preocupásemos, que en torno a las 19h nos abrirían las puertas de un albergue parroquial que abren siempre que no dan abasto en el albergue municipal, y así fue.

Este estaría en el mismo Camino, 200m más allá. Cuando fuimos nos fue explicando el cura al cargo que no disponían de camas, pero sí de colchonetas que podíamos utilizar para amortiguar el suelo, y que disponíamos de toda la cocina que él y otros curas utilizaban, así como de la comida que había en la despensa y en la nevera. Luego nos comentaron que si al día siguiente el albergue parroquial había sido de nuestro agrado, aceptaban donativos a depositar en una urna justo a la salida.

Una vez instalado, regresé al Albergue Municipal a ver si había llegado alguna de las personas con las que había compartido viaje. Tuve la suerte de encontrarme con Pepe, el cual me comentó que iban a ir a la Calle Laurel, también conocida como la del Elefante por lo trompa que terminas si te la recorres entera desde el primer bar hasta el último en una noche dada. Junto con él y un grupo de extranjeros me uniría a cenar de tapas, sabiendo que para las 22h habría que estar en los albergues. En total 6 tapas compartidas con 2 vinitos por 5eur/persona, tirao!!

De vuelta al albergue parroquial, y tras despedirme de Pepe y desearle suerte en el resto del Camino, me encontré con que la gente había hecho uso de la comida de los curas y de la propia que ellos mismos habían portado durante el camino, y allí seguían, contándose anécdotas entre risas y dolores. Yo que estaba muerto y jodido, me fui a dormir.